Preparación para Navidad

Día2: Abandono en los brazos del Padre

Luchó con todas sus fuerzas para obtener lo que anhelaba, pero se rindió ante los pies de Cristo y aceptó que no siempre las cosas suceden como nosotros lo esperamos.

La Churre recuerda con cariño a su amigo Markus que partió de este mundo hace más de tres años. Con esfuerzos incansables, con una esperanza inquebrantable y con una fe capaz de mover montañas luchó durante casi cuatro años contra una enfermedad que lo fue consumiendo lentamente.

Todos los que lo conocimos hubiéramos preferido que Dios obrara un milagro de sanación en su vida, sin embargo, Markus nos enseñó con su ejemplo a aceptar lo inevitable. Y justamente eso fue lo que le dio aquella paz que reflejaba en su mirada cuando junto con una gran sonrisa le dijo a La Churre “me estoy muriendo”

Sus últimos años de vida no fueron en vano: fueron un tiempo de preparación, de purificación, de reconciliación, de abandono en los brazos del Padre. Luchó con todas sus fuerzas para obtener lo que anhelaba, pero se rindió ante los pies de Cristo y aceptó que no siempre las cosas suceden como nosotros lo esperamos.

Hoy te invito a pensar en aquello que te está quitando la paz, tal vez sea una enfermedad, una quiebra económica, una traición de la persona que menos esperabas, la partida de un ser querido, la falta de empleo, una decisión del pasado que aún tiene repercusiones en este momento, la pandemia, o no sé, sólo tú conoces aquello que te quita el sueño.

Ahora que ya reconociste aquello que te roba la paz, siguiendo el ejemplo de Markus, hagamos la siguiente oración: 

Padre bueno tú que todo lo conoces, sabes bien como yo quisiera que esta situación se solucionara de la manera que he pensado, tú conoces mis luchas y todo el esfuerzo diario que hago para que esto termine. Me encerré por mucho tiempo en mis anhelos, y eso me está robando la paz. Sé que Tú tienes el poder para cambiarlo todo y que podrías hacer todo nuevo en un instante, también sabes que yo tengo fe; pero sólo Tú sabes por qué aún todo está tan oscuro. Hoy te entrego mi problema, mis anhelos, mis alternativas de solución, mis luchas, todo mi ser y te pido que me regales tu paz para aceptar con amor aquello que yo no puedo cambiar. Continuaré luchando para solucionarlo, pero esta vez con paz porque ahora sé que todo lo que Tú permitas es para mi bien. Gracias por escuchar mi oración.

Te dejo la canción de Ariel Glaser “Jesús está” https://youtu.be/2ui4bk5BQ7w  ojalá escuches la canción e interiorices la letra, pues “allí donde perforan tus heridas, piensa que hay una salida, Jesús está”

Te abrazo con mis oraciones.

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