Preparación para Navidad

Día4: Regala amor, esperanza y alegría

con su escucha atenta, su amor desinteresado, su sentido del humor innato y su alegría desbordante hicieron caer lentamente la venda de los ojos que La Churre iba cargando por el dolor

La Churre al ser ahijada de bautizo de un sacerdote carmelita pudo gozar del beneficio que tiene la familia directa de un sacerdote: visitar al sacerdote en su casa y quedarse como huésped. Y en esto quiero ser bastante clara pues no quiero crear confusiones, a familia directa me refiero a hermanos y padres.

En aquel tiempo su padrino vivía en un lugar donde frailes de diversas partes del mundo habían sido destinados por sus superiores a aquel lugar para hacer estudios de maestría y doctorado. Como casi todo el tiempo estaban ocupados no sólo con sus estudios sino también con sus labores pastorales, el único tiempo que compartían juntos era en la oración de la mañana seguida por la Eucaristía y a la hora de la comida.

En aquella época de su vida, La Churre estaba experimentando dolor causado por algunas decisiones de terceros que la habían afectado directamente. Dios en su gran bondad le regaló a La Churre la estadía en aquella casa carmelita donde su corazón experimentó mucho amor a través de los residentes de aquel lugar, y en especial por tres de ellos.

Era lógico que su padrino, por ser su padrino, pasara tiempo con ella y la llevara a conocer lugares turísticos y sobre todo a los lugares más importantes para él, es decir las iglesias y los grupos de oración donde tiempo atrás había dado servicio. Sin embargo, no era de esperar que personas que recién la conocían la hicieran sentir tan importante y acogida.

Un fraile hindú, un vietnamita y un húngaro fueron sus compañeros de mesa en casi todas las comidas, con su escucha atenta, su amor desinteresado, su sentido del humor innato y su alegría desbordante hicieron caer lentamente la venda de los ojos que La Churre iba cargando por el dolor. El día de su partida, Jos Alex, el sacerdote de la India ofreció la misa por La Churre, que gran regalo de despedida.

¿Te has puesto a pensar cuántas personas se están sintiendo como La Churre se sentía aquella vez? ¿te has puesto a pensar cuánto bien podrías hacer si muestras interés sincero por lo que están viviendo, si compartes con ellos una palabra de aliento, un chiste, una oración, un mensaje, unos minutos de tu tiempo?  Tal vez para ti no sea mucho, pero para ellos podría significarlo todo.

Hoy tienes la oportunidad de hacer el bien, de regalar amor, esperanza y alegría. ¿Te atreves a hacerlo?

Te dejo la canción de Eduardo Meana: “Si quieres, te acompaño en el camino” https://youtu.be/YBoAzIo8gPY

Te abrazo con mis oraciones

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