Preparación para Navidad

Día 5: Comparte tu pan con el hambriento

Fue la comida más deliciosa que Dante probó durante todo su recorrido y no porque se tratase de una exquisitez culinaria, sino porque el mendigo se había desprendido de TODO lo que poseía para compartirlo con alguien a quien recién conocía y que probablemente no volvería a ver nunca más en su vida.

El amigo Dante en su peregrinación a Santiago de Compostela estuvo haciendo un experimento de fe, él sabía en teoría (como muchos de nosotros) que Dios provee; pero quería conocer de cerca la providencia divina. Sé que para muchos basta solo con escucharlo de otras personas o leerlo en La Biblia para creerlo, pero para él era necesario experimentarlo. Así que emprendió el Camino de Santiago de Compostela sin llevar ni un solo Euro.

Vivió muchas experiencias, pero un de ellas lo impactó por completo. Dante le contó a La Churre que en uno de esos días en que andaba por La Galicia donde no había albergues a donativo, durmió en la calle al lado de un mendigo. El mendigo fue muy amable, le enseñó como cubrirse con periódicos para que no sintiera tanto frío.

A la mañana siguiente, el mendigo apareció con un poco de comida que había comprado con las limosnas que le habían dado el día anterior y la compartió con Dante. Fue la comida más deliciosa que Dante probó durante todo su recorrido y no porque se tratase de una exquisitez culinaria, sino porque el mendigo se había desprendido de TODO lo que poseía para compartirlo con alguien a quien recién conocía y que probablemente no volvería a ver nunca más en su vida.

En el país de La Churre, el mes de diciembre es común ver a muchas personas haciendo chocolatadas, llevando regalos a niños de zonas pobres, visitando orfanatos, en fin, haciendo muchas obras de misericordia corporales, lo cual es buen muy bueno.  Seguramente todo ello es hecho con mucho amor, y con el mismo amor lo reciben las personas.

Pero lo que hizo aquel mendigo sobrepasa por completo cualquier obra de caridad que La Churre haya conocido, porque lo dio todo. 

Pregúntate cuan dispuesto está tu corazón a dar más de lo que normalmente das, a dar, aunque eso implique alterar tu comodidad, a dar sin juzgar, a dar sin esperar ser reconocido, a dar, aunque eso sea todo lo que tengas.

Estos tiempos son muy difíciles para muchas personas, quizás ni siquiera tengan para comer en esta navidad. Hoy te invito a dejar salir esa generosidad que Dios puso en tu corazón y salir al encuentro con el hermano necesitado.

Si piensas que no tienes suficiente, que no te alcanzará, solo recuerda a aquel mendigo que compartió con Dante. Pues no hay nadie tan pobre que no tenga que dar.

Te dejo la canción de Jesed – “Cuando tuve hambre” para que ores con ella https://youtu.be/Z697lFGzIkk

“Si ves a tu hermano padecer necesidad, si ves que tiene hambre o que sufre en necesidad, no le dejes solo no le cierres el corazón, sírvele en amor y ayúdale con generosidad. Porque no puedes amar a Dios a quien no ves si no amas también a tu hermano que sí ves porque Cristo mismo está presente en cada hermano, en cada pobre y sediento de tu amor”

Te abrazo con mis oraciones.

Deja un comentario