Cuaresma

Día02: El que tarde se enoja aplaca las rencillas (Proverbios 15,18)

Gracias al ejemplo de Christian, aprendió que aún sin poder controlar lo que suceda a nuestro alrededor, sí podemos controlar lo que suceda en nuestro interior. Y con el tiempo La Churre se dio cuenta que a medida que mantenía la calma ante situaciones tensas, las personas iracundas o se calmaban o se iban desconcertadas…

Un día de invierno en un lugar donde la nieve cubre los bosques y los caminos por muchos meses, La Churre junto con su amigo Christian salieron a caminar para conocer el pueblo. Era un lugar hermoso al lado de un lago en el que se veía el reflejo de las montañas.

Después de haber visitado un museo y haber hecho un muñeco de nieve al frente de la iglesia emprendieron su camino de regreso por una ruta diferente que bordeaba una colina completamente blanca. Fue divertido caminar hundiéndose sobre la nieve pues el sendero estaba totalmente cubierto.

Ya en la parte final de trayecto cerca de las casas, una persona que los vio comenzó a gritarles e insultarlos porque estaba removiendo la nieve al caminar… Ante tales palabras, la reacción de Christian fue muy apacible, sin perder la calma le deseó a aquella persona que tenga un buen día y continuó caminando sin alterarse, a pesar de que los insultos se hicieron más fuertes.

No era la única vez que La Churre notaba las reacciones pacíficas de Christian ante personas llenas de ira. Entonces le preguntó si no le molestaba que lo trataran de esa manera, él respondió “cada quien decide si molestarse o no ante cualquier situación”. La paciencia consiste en soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien, y él había conseguido darle una gran lección de vida a La Churre.

La Churre trabajó algunos años con dos personas bastante violentas, que cuando los tiempos de entrega no se cumplían o cuando la calidad no salía como se esperaba, los gritos e insultos lanzados en el primer piso se oían hasta el tercero. Y eso la alteraba mucho. Pensó que la solución era buscar un nuevo trabajo y así lo hizo, pero allí el dueño también era iracundo.

Gracias al ejemplo de Christian, aprendió que aún sin poder controlar lo que suceda a nuestro alrededor, sí podemos controlar lo que suceda en nuestro interior. Y con el tiempo La Churre se dio cuenta que a medida que mantenía la calma ante situaciones tensas, las personas iracundas o se calmaban o se iban desconcertadas…

¿Cómo son tus reacciones cuando te sientes atacado por otra persona? ¿O cuando las cosas no salen como tú quisieras? ¿O cuando las personas no actúan de la manera como tú esperabas?

¿Sabías que las reacciones violentas también tienen su raíz en las heridas del pasado? ¿sabías que la rabia exagerada surge por haber sido ignorado en la niñez? ¿sabías que si tus padres no te dieron afecto a través de caricias es probable que no hayas logrado desarrollar empatía? ¿sabías que si te dejaron llorar por mucho tiempo es probable que hayas llegado a pensar que los gritos son la única manera de hacerte escuchar?

Hoy te invito a hacer la siguiente oración de un sacerdote que también es psicólogo, antes de comenzar el recorrido por tu historia:

Padre, sé que el dolor genera más dolor, y tanto dolor causa enfermedades y violencia. Y tanta violencia genera muerte y tristeza. Por eso te pido que envíes tu Espíritu Santo para que me ayude a mirar las diferentes etapas de mi vida, a hacer este recorrido con discernimiento, con sabiduría, con entendimiento y paciencia, pero sobre todo con amor hacia mi propia de vida para aprender a ser amoroso, misericordioso y tolerante con la vida de los demás. Te lo pido en el nombre de tu hijo amado Jesucristo. Amén.

P. Gabriel Quintero

Te dejo la canción de Martín Valver ¿A qué esperar? Porque hoy es el mejor momento para decidirte a amar

Te espero el próximo viernes en este viaje hacia tu corazón. Te abrazo con mis oraciones

Deja un comentario