Sólo quiero que sepas aún en condiciones extremas, nadie te puede arrebatar la última de las libertades del ser humano, que consiste en elegir tu actitud ante las peores circunstancias, en decidir tu propio camino. Y no lo digo yo, sino el Dr. Frankl, un psiquiatra que sobrevivió al campo de concentración nazi.
Shilo, es una persona como tú y como yo, único e imperfecto. Con mucho amor, aún en medio de sus limitaciones les ha dado grandes ejemplos de vida a sus hijos, y se ha esforzado por no repetir los mismos errores que su papá cometió con él. ¡Sí, Shilo no tuvo una infancia bonita! En realidad, él y su familia sufrieron muchísimo al tener un papá alcohólico. Y con esto no intento juzgar a su papá, pues él sólo hacía lo que había aprendido… venía de una larga cadena de alcoholismo.
Consciente de todo el dolor que le podría ocasionar a su familia, con la sabiduría y determinación que Dios le ha regalado, Shilo decidió cambiar su historia… y ¡lo hizo! El lado radical de su personalidad le permitió poner límites estrictos al consumo de alcohol, sólo aceptaba una copa para brindar en alguna reunión y eso era todo. En otras palabras, cultivó la virtud de la templanza necesaria para vencer cualquier dependencia.
La Churre aún recuerda los días domingos cuando se dirigían todos juntos a misa, tenían que pasar al lado de la cancha de futbol donde las personas que iban horas tomando cerveza lo llamaban para que se uniera al grupo. Y al escuchar la respuesta negativa, las personas comenzaban a burlarse y decir una de serie de adjetivos con la finalidad de hacerlo cambiar de opinión; sin embargo, no lo lograban.
Y no sólo quiso darles un futuro mejor a sus hijos, sino que contribuyó a que muchos jóvenes se alejen de ese vicio. Por ejemplo, junto con un grupo de la parroquia formó la juventud católica donde los jóvenes no sólo recibían catequesis, sino que también formaban parte de un equipo de futbol que participaba en el campeonato del lugar. Muchos de ellos encontraron en ese lugar el amor de familia que no recibían en casa y dejaron de refugiarse en el alcohol.
Así como el papá de Shilo, hay muchas personas en el mundo que tienen escaso control sobre sus impulsos relacionados con el consumo de comida y otras sustancias, caen en pecados como la gula, la lujuria, el alcoholismo; y a través de ellos causan muchísimo daño a quienes aman; probablemente se arrepientan, pero sin firme decisión, con el corazón herido y sin ayuda les resulta difícil salir.
Indican los psicólogos que esas dependencias están asociadas a altos niveles de ansiedad y a un estado depresivo subyacente, que son un mecanismo de defensa ante los problemas porque tienen muchas dificultades para compartir su corazón. Las personas con adicciones se han sentido a temprana edad criticados, abandonados y/o sometidos a una disciplina demasiado estricta.
No sé qué es lo que hayas vivido en tú pasado, ni cuan profundas sean tus heridas; tampoco sé si tú, aunque no quieras, continúas repitiendo con los que amas los errores que cometieron contigo. Sólo quiero que sepas aún en condiciones extremas, nadie te puede arrebatar la última de las libertades del ser humano, que consiste en elegir tu actitud ante las peores circunstancias, en decidir tu propio camino. Y no lo digo yo, sino el Dr. Frankl, un psiquiatra que sobrevivió al campo de concentración nazi.
Durante las últimas semanas has estado revisando tu historia, pero no para que justifiques tu forma de proceder que muchas veces lastima; sino para que consciente de tus heridas inicies tu proceso de sanación, de perdón (que incluye perdonar, pedir perdón y liberarte a través de la confesión) y cuando por fin te logres amar, permitirás que esas heridas se conviertan en regalos que ayudan a otros. Porque sólo el que sabe cuánto duele algo, puede proteger a otros para que no sufran lo mismo.
Citando a la hermana Glenda te digo: “Llora tu dolor, pero luego ríete porque todas esas cicatrices finalmente se convertirán en signo de madurez, en señales de amor, en una corona en el cielo” Te dejo la canción de Laura Pausini y Andrea Bocelli, y junto con ellos te digo “Vive ya”
Te abrazo con mis oraciones.
